Liderazgo basado en Valores

El liderazgo es la capacidad de influir en los demás, pero ¿cómo influimos en los demás hoy en día?

“Compasivo, basado en valores e integrativo” son todos los términos que se utilizan en el campo de la capacitación de liderazgo para abordar la necesidad actual de cambiar el modelo de liderazgo convencional. Este nuevo modelo está relacionado con el mayor cambio que se puede producir en un individuo, un equipo, o un departamento y, extendiéndonos un poco más, en el mundo.

El liderazgo basado en Valores se aborda a partir de lo que Harry M. Jansen Kraemer Jr. identifica como una crisis de liderazgo actual, en sus propias palabras: “violaciones de la ética, traición a la confianza pública y violaciones de la responsabilidad fiduciaria, desde la crisis financiera hasta líderes políticos que han caído en desgracia debido a escándalos ilustran la necesidad de un fuerte compromiso con los principios fundamentales del liderazgo “.

Las consecuencias de esta crisis de liderazgo han recaído en gran medida en los millennials, pero también brindan una maravillosa oportunidad para que esta generación de empleados forje el camino para redefinir y rescatar el término “liderazgo”.

Imagen de Liderazgo

Liderazgo basado en Valores

Las destrezas a desarrollar en el llamado “Liderazgo Integrativo o Liderazgo basado en Valores”, son:

  • Atención plena

Debemos tomar consciencia de nosotros mismos, así como de lo que están viviendo los demás para comprender el mundo. Como líderes de un equipo, esta es la habilidad más importante, “darse cuenta” de qué esta ocurriendo para poder gestionarlo. Una vez que tenemos cierta familiaridad con la atención plena, podemos trabajar con los colaboradores, jefes e iguales poniendo en práctica nuevas maneras de gestionar lo antiguo.

  • Inteligencia emocional

Cuando somos conscientes de nuestra experiencia interna de emociones, podemos comenzar a usar ese conocimiento para desarrollar una relación con nosotros mismos y dar un paso hacia la elección de las respuestas que damos, pasando de la compulsión debido a la falta de control de las emociones, a la gestión de las respuestas. No siempre acertaremos en las respuestas con inteligencia emocional, pero si existe un compromiso de nuestra propia gestión emocional, acertaremos la mayoría de las veces.

  • Verdadera confianza en uno mismo

La verdadera confianza en sí mismo, como afirma Kraemer, “es aquella que te ayuda a apreciar tus fortalezas, tus talentos y logros, al tiempo que reconoces las áreas en las que necesitas desarrollo“.

  • Empatía

Para ver cuán similares son los demás a nosotros mismos y para experimentar por lo que están pasando nuestros colaboradores. Esta habilidad nos ayuda a ser conscientes de las diferentes perspectivas con las que podemos enfrentar todo. El entrenamiento de esta habilidad puede hacerse de forma generalizada y otras veces puede concentrarse específicamente en el caso de que se tengan dificultades con alguien del equipo.

  • Autocuidado

Otra área muy importante, y con frecuencia pasada por alto por los líderes, es el autocuidado. Cuando se tienen más habilidades y recursos en torno al autocuidado, los responsables en la toma de decisiones no están tan estresados ​​y pueden manejar las situaciones con clientes internos y externos con más destreza.

  • Autoconocimiento

Explorar las preguntas importantes sobre cuál es nuestro rol y cuáles son nuestros comportamientos, nos ayuda a identificar y comprender nuestro objetivo profesional y por lo tanto nuestros resultados. Para eso, es importante descubrir las respuestas a preguntas como: ¿cuáles son mis puntos fuertes?, ¿cuáles son mis áreas de mejora?, ¿qué valoro?, ¿qué rechazo?, ¿cómo percibo en este momento la realidad?, ¿cómo percibo a mi equipo?, ¿desde qué otras perspectivas puedo resolver esta dificultad?, ¿cómo reacciono al estrés?, etc.

Este artículo está basado en las enseñanzas y entrenamiento que me facilitó mi coach, Rose Taylor, en el año 2014.