Miedo y Mindfulness en la empresa

La persona que pierde el miedo a morir gana un espacio inmenso para su vida. Esta frase no es mía, es del Dr. Josep Mª Fericgla, con quien realicé un taller de expansión de la consciencia y disolución del ego en un momento de mi vida en el que me estaba cuestionando quién era yo, si iba a vivir mi vida según quién era yo o según yo pensaba que los demás pensaban quién era yo. Hago énfasis en ese “yo pensaba”, para poner atención a que, sin darme cuenta, estaba leyendo la mente de los demás, una creencia que forma parte de un programa neuronal que tenemos implantado muchos. Afortunadamente ahora me doy cuenta de que leer la mente de los demás y acertar es dificilísimo.

Cuando he escrito esta breve introducción no sabía lo que iría a continuación, pero según sigo escribiendo, me viene a la cabeza una canción que se llama “back to life” en la que habla de volver a la vida, al aquí y al ahora, que es donde transcurre la vida, y a una frase que atribuyen a John Lennon que dijo “la vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Con esto no quiero decir que no haya que hacer planes, ya sabemos que para avanzar hay que marcar un foco y dar el primer paso. A lo que me refiero es a lo diferente que es la vida cuando estás en el instante y lo vives a cuando estás en el instante pensando en el instante siguiente. Viviendo el instante no sientes miedo tantas veces y, cuando lo sientes, ves cómo se disuelve.

Entenderlo de modo conceptual es muy sencillo, pero vivir en el aquí y ahora es más complejo y sobre todo, hay que practicar mucho. Ya sabemos cuáles son los beneficios del mindfulness, pero yo hoy me quiero centrar en el beneficio de trascender el miedo de vivir un momento, aparezca lo que aparezca.

He tenido varios maestros que me han dado lecciones sobre el miedo, sobre cómo se disfraza todos los días en miedo a hablar en público, miedo a una reunión, miedo a plantear al jefe un desacuerdo con él, miedo a fallar como responsable de, miedo a no ser suficientemente bueno con mi equipo, miedo a no vender, miedo a la reunión con el consejo de administración, miedo a no llegar a los resultados… Distintos disfraces del mismo miedo, en definitiva, miedo a perder. Nuestro miedo más profundo es perder la vida o perder quienes somos, y este miedo profundo lo proyectamos cada día en el miedo a perder nuestra imagen, nuestro prestigio, nuestro autoconcepto, el concepto que tienen los demás de nosotros, nuestro puesto, nuestro trabajo, nuestro… Habitualmente, ¿cómo tratamos de compensar nuestro miedo a perder? Controlando, o lo que es lo mismo, luchando para no perder. Esta frase tan corta es lo que nos complica la existencia.

Luchar todo el día es agotador, no deja fuerzas para luchar ante cosas realmente importantes, ante una enfermedad grave, ante una gran pérdida y la sensación de vacío, ante algo real que nos está provocando un miedo con mayúsculas.

Cuando ponemos el foco en algo negativo, en este caso “no perder”, aparece en nuestra mente continuamente la imagen de lo que no queremos perder y nos obsesionamos con ello. Cuando no perder algo es real, entonces el miedo es un inyector de adrenalina que nos permite reaccionar a no ser “comidos por el léon”, el miedo en este caso es fundamental para tomar la decisión de echar a correr, pero cuando el león es imaginario, “no perder” y el miedo subyacente provoca un gasto de energía innecesario. Hace poco me enviaron un chiste por whatsapp en el que se encontraban dos amigos y uno le preguntaba al otro: “¿qué haces?”, y el amigo le decía “aquí, sufriendo por cosas imaginarias”

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Podemos cambiar la frase “luchar para no perder” por “vivir para ganar”. ¿Ganar en qué? En experiencia de vida. Cuando te encuentras con la vida, con lo que ocurre en el momento, no tratas de escapar de aquello que ocurre y aceptas que no eres perfecto y los demás tampoco, empiezas a experimentar cosas diferentes, a tener sensaciones diferentes, te desarrollas, ganas en calma y te ahorras sufrimiento.

Uno de mis maestros de meditación explica sobre la mentalidad de una persona que tiene miedo crónico, cómo ese miedo es el generador de una forma de prepotencia defensiva, en definitiva la prepotencia es una fórmula para tratar el miedo sin resolver el origen.

La meditación mindfulness en occidente es lo que en India llaman meditación Shamata y en Tibet meditación Shiné. “Shi” viene de shiwa, que significa “paz”, estado sereno; y “Ne” viene de nepa que significa “lugar”. Por tanto, el mindfulness consiste en la estabilización de la mente al cultivar una actitud serena, lo cual no es un estado de relajación con adormecimiento, es un estado de calma mental lúcida que ayuda a estabilizar la mente para que podamos ver la realidad tal y como es, y podamos discernir entre un miedo real y un miedo fabricado por la imaginación.

Relajar tu mente hará que tengas menos miedos y que llegues a trascender el miedo que aparece. Por ello, cualquier lugar y cualquier momento, es bueno para practicar mindfulness. Tómate 10 minutos y respira lentamente antes de entrar en una reunión, hablar con tu jefe, hablar con tu equipo o con un cliente, tómate 10 minutos para estabilizar tu mente y verás como todo cambia.

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